En un ostentoso y amplio salón de bodas con piso de mármol pulido, un majestuoso arco de flores blancas y una imponente lámpara de araña de cristal, se lleva a cabo una boda de ensueño. Los invitados lucen elegantes trajes de gala mientras el sacerdote espera en el altar. Sin embargo, la magia se rompe cuando el novio, vestido con un esmoquin negro clásico y luciendo una expresión arrogante, se acerca al oído de la novia y le murmura con rabia.
Las lágrimas ruedan por las mejillas de la joven novia mientras el novio decide llevar su crueldad al límite frente a todos los presentes.
—Me da vergüenza casarme con una muerta de hambre como tú… —le susurra con veneno.
De inmediato, el novio abre los brazos y se dirige a la multitud reunida en el salón.
—¡Antes de dar el ‘sí’, quiero que todos sepan la clase de mujer que es! —exclama buscando avergonzarla públicamente.
Antes de que pueda continuar con su humillación, un hombre maduro y canoso de postura imponente y mirada llena de autoridad camina decididamente hacia el altar.
—Mide tus palabras si no quieres arruinar tu vida hoy mismo —interviene el hombre con tono tajante.
El novio, cegado por la soberbia, lo encara con insolencia.
—¿Y usted quién es para meterse? ¡Nadie lo llamó! —responde el joven con desprecio.
El hombre maduro se coloca frente al novio y abraza a su hija por los hombros para consolarla y protegerla.
—Soy su padre… y el multimillonario que acaba de comprar todas las acciones de tu familia —revela mirando fijamente al novio.
La cara del novio se desencaja por completo, quedando congelado en un estado de pánico y terror absoluto al comprender el catastrófico error que acaba de cometer.
