Cuentas pendientes

septiembre 30, 2026

Bajo el sol directo y brillante de la tarde a orilla de un camino rural, la tensión domina un humilde puesto de empanadas. Un mostrador de madera, una mesa de plástico verde y empanadas aplastadas sobre la tierra marcan el escenario de un altercado. Marcos, el robusto y calvo líder de un grupo de motociclistas ataviado con chaleco de cuero, saca su cartera con actitud arrogante frente a Andrés, el joven encargado del puesto que viste camisa gris y una cadena con cruz al cuello.

Andrés encaró directamente al motociclista sin dar un paso atrás.

—¿Qué crees que estás haciendo? —cuestiona Andrés con indignación.

—Tranquilo, chico. Querías que pagara, ¿no? Ahí tienes tus cuarenta dólares —responde Marcos en tono burlón mientras arroja con desdén un fajo de billetes sobre la mesa de plástico.

El dinero cae junto a una canasta, pero la mirada de Andrés se dirige hacia las empanadas arruinadas en el suelo.

—Eso solo paga lo que comieron. ¿Y toda la comida que tiraste? —recalca Andrés fuera de cuadro.

Marcos se cruza de brazos con una sonrisa cínica.

—Eso no es mi problema. No te voy a dar ni un centavo más —sentencia el líder.

—Entonces esto no se queda así —advierte Andrés con un tono bajo y decidido.

En ese momento, las pisadas de botas pesadas sobre la tierra anuncian la llegada de Diego, el segundo motociclista, quien camina desde la motocicleta roja estacionada al fondo.

—Jefe… págale lo que falta —interviene Diego con voz seria y pausada.

—¡Tú no te metas! —grita Marcos, volviéndose con rabia hacia su subordinado.

—No. Él tiene razón —sostiene Diego sin inmutarse.

Marcos lo contempla desconcertado y ofendido.

—¿Ahora te pones de su lado? —reclama el líder.

Diego acorta la distancia y encaró cara a cara a Marcos.

—Sí. Y hay algo que tú no sabes… —murmura Diego en un tono amenazante.

La expresión de provocación en el rostro de Marcos comienza a desvanecerse para dar paso al desconcierto y al pavor. El respaldo inesperado de su propio compañero a favor del joven trabajador sugiere un secreto del pasado o una lealtad oculta que el líder ignoraba por completo.

La escena culmina con un primer plano muy cerrado de la cara de Marcos perdiendo toda su soberbia, seguido de un corte seco a negro que deja en el aire la revelación inminente de Diego.