La otra mamá

septiembre 28, 2026

En la penumbra de una cocina a oscuras, la luz tenue de la campana de la estufa ilumina la encimera de mármol donde descansa un monitor de bebé. Alma sostiene un vaso con agua con mano temblorosa mientras observa la pantalla, que en visión nocturna en blanco y negro muestra la habitación de su hija de cinco años. La pequeña Lucía descansa profundamente en su cama, inmóvil y con la boca cerrada, pero una leve interferencia electrónica comienza a sonar por la bocina del dispositivo.

De pronto, un murmullo infantil con sonido ligeramente metálico emana de la bocina del monitor.

—Mamá, no dejes que la otra mamá se acerque —susurra la voz de Lucía desde el aparato.

Alma se queda paralizada, deteniendo el vaso sobre la barra mientras una gota de agua resbala por el cristal.

—Lucía está dormida. Yo la acosté hace una hora —murmura Alma para sí misma, con la mirada clavada en la pantalla.

Al fondo de la visión nocturna, la puerta de la recámara de la niña comienza a abrirse muy despacio unos pocos centímetros. La interferencia del monitor se intensifica.

—Ya viene subiendo por la escalera —advierte de nuevo la voz de la pequeña a través del monitor.

Alma gira la cabeza con pavor hacia el pie de la escalera oscura que conduce a la segunda planta; el escalón inferior está completamente vacío y en silencio.

—Yo no he subido —dice Alma en voz muy baja, regresando sus ojos al monitor.

En la pantalla, la puerta de la recámara se abre por completo. Una figura de mujer con cabello negro largo y pijama de algodón gris entra en el cuarto. Alma baja la mirada aterrada hacia su propia pijama gris.

A través del monitor, la misteriosa mujer se sienta al borde de la cama de la pequeña y le acaricia el cabello con delicadeza sin despertarla. Acto seguido, levanta la cabeza y mira fijamente hacia la cámara del dispositivo: su rostro es una copia exacta e idéntica de Alma, dibujando una leve sonrisa antes de que la pantalla se llene de interferencia y la imagen se corte de golpe a negro.

La aterradora revelación confirma que una entidad o doppelgänger ha usurpado la presencia materna dentro de la casa. Estando Alma abajo en la cocina, la criatura ha logrado acceder al cuarto de Lucía, dejando a la verdadera madre atrapada en una pesadilla psicológica sin posibilidad inmediata de intervenir.